Al Trasladarse Los Satélites Describen Trayectorias En Forma De

Al trasladarse, los satélites describen trayectorias en forma de elipses. Una elipse es como un círculo aplastado. Esta forma es la clave para entender cómo los satélites orbitan la Tierra.
¿Qué es una Elipse?
Imagina un círculo perfecto. Ahora, empuja los lados opuestos hacia adentro. ¡Eso es una elipse! Tiene dos puntos especiales llamados focos. La Tierra se encuentra en uno de estos focos de la elipse que describe el satélite. A diferencia de un círculo que tiene un solo centro, la elipse tiene dos focos.
Las Leyes de Kepler
El movimiento de los satélites sigue las leyes descubiertas por Johannes Kepler. La primera ley de Kepler dice que las órbitas de los planetas (y los satélites) son elipses, con el Sol (o la Tierra) en uno de los focos. Esto explica por qué la distancia entre el satélite y la Tierra cambia a lo largo de su órbita.
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¿Por Qué Elipses y No Círculos?
La forma de la órbita depende de la velocidad del satélite y de la gravedad de la Tierra. Si un satélite tuviera la velocidad perfecta, podría describir una órbita circular. Pero pequeñas variaciones en la velocidad resultan en una órbita elíptica. La gravedad de la Tierra tira del satélite, curvando su trayectoria. Si la velocidad es baja, el satélite se acerca más a la Tierra. Si es más alta, se aleja más.
Periastro y Apoastro
Como la órbita es una elipse, hay un punto donde el satélite está más cerca de la Tierra. Este punto se llama periastro (o perigeo para los satélites que orbitan la Tierra). También hay un punto donde el satélite está más lejos de la Tierra. Este punto se llama apoastro (o apogeo para los satélites que orbitan la Tierra). En el periastro, el satélite se mueve más rápido. En el apoastro, se mueve más lento.

Tipos de Órbitas
La forma de la elipse (cuán "aplastada" está) afecta el tiempo que tarda el satélite en orbitar. Las órbitas geoestacionarias, por ejemplo, son elípticas, pero están diseñadas para que el satélite permanezca sobre el mismo punto de la Tierra. Otras órbitas, como las polares, tienen una elipse diferente que permite al satélite pasar sobre los polos.
En Resumen
Los satélites no dan vueltas en círculos perfectos. Se mueven en elipses, influenciados por la gravedad y su propia velocidad. Entender la forma elíptica de sus órbitas nos ayuda a predecir su posición y a utilizar los satélites para comunicaciones, navegación y observación de la Tierra.
