Diferencias Entre El Condicionamiento Clásico Y Operante

El condicionamiento clásico y el condicionamiento operante son dos tipos fundamentales de aprendizaje asociativo. Ambos explican cómo los organismos aprenden a través de la experiencia. Aunque comparten el objetivo común de comprender el aprendizaje, operan a través de mecanismos distintos.
Condicionamiento Clásico: Aprendizaje por Asociación
El condicionamiento clásico, también conocido como condicionamiento pavloviano, fue descubierto por Ivan Pavlov. Pavlov era un fisiólogo ruso. Inicialmente, él estudiaba la digestión en perros. Observó que los perros comenzaban a salivar antes de recibir comida. Este fenómeno lo llevó a investigar el aprendizaje asociativo.
La base del condicionamiento clásico reside en la asociación. Se asocian dos estímulos. Uno es un estímulo incondicionado (EI). Este estímulo provoca una respuesta natural e innata. El otro es un estímulo neutro (EN). Inicialmente, este no provoca ninguna respuesta particular. Después de repetidas presentaciones del EN junto con el EI, el EN se convierte en un estímulo condicionado (EC). El EC provoca una respuesta condicionada (RC), similar a la respuesta incondicionada (RI) provocada por el EI.
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Un ejemplo clásico es el experimento de Pavlov. La comida (EI) provoca salivación (RI) en los perros. Pavlov presentaba un sonido de campana (EN) justo antes de dar la comida. Después de varias repeticiones, el sonido de la campana (EC) por sí solo provocaba salivación (RC) en los perros. Aprendieron a asociar la campana con la comida.
El condicionamiento clásico se aplica en muchas áreas. Incluye publicidad (asociar un producto con una celebridad). También en el tratamiento de fobias (desensibilización sistemática). Además, afecta nuestras respuestas emocionales.

Condicionamiento Operante: Aprendizaje por Consecuencias
El condicionamiento operante, también conocido como condicionamiento instrumental, fue desarrollado por B.F. Skinner. Este se centra en cómo las consecuencias de una conducta influyen en la probabilidad de que esa conducta se repita en el futuro. Es decir, aprendemos a través de las consecuencias de nuestras acciones.
En el condicionamiento operante, una conducta es seguida por una consecuencia. Esta consecuencia puede ser un reforzamiento o un castigo. El reforzamiento aumenta la probabilidad de que la conducta se repita. El castigo disminuye la probabilidad de que la conducta se repita.

Existen dos tipos de reforzamiento. El reforzamiento positivo implica presentar un estímulo deseable después de la conducta. Por ejemplo, dar una golosina a un perro después de que se siente. El reforzamiento negativo implica eliminar un estímulo aversivo después de la conducta. Por ejemplo, desactivar una alarma molesta al abrocharse el cinturón de seguridad.
También existen dos tipos de castigo. El castigo positivo implica presentar un estímulo aversivo después de la conducta. Por ejemplo, dar un regaño a un niño por portarse mal. El castigo negativo implica eliminar un estímulo deseable después de la conducta. Por ejemplo, quitarle el teléfono celular a un adolescente por llegar tarde a casa.

El condicionamiento operante se usa en el entrenamiento de animales. También en la educación (sistemas de recompensas). Además, se aplica en la modificación de la conducta en terapia. Por ejemplo, se utilizan programas de economía de fichas para recompensar conductas deseadas.
Diferencias Clave
La principal diferencia entre el condicionamiento clásico y operante radica en el mecanismo de aprendizaje. En el condicionamiento clásico, el aprendizaje se basa en la asociación de estímulos. En el condicionamiento operante, el aprendizaje se basa en las consecuencias de la conducta.

En el condicionamiento clásico, la respuesta es provocada por un estímulo. Es involuntaria. En el condicionamiento operante, la respuesta es emitida por el organismo. Es voluntaria.
El condicionamiento clásico se centra en respuestas reflejas y emocionales. El condicionamiento operante se centra en conductas más complejas y voluntarias.
Ambos tipos de condicionamiento son importantes para comprender el aprendizaje humano y animal. Nos ayudan a entender cómo se forman las asociaciones y cómo las consecuencias influyen en nuestro comportamiento.
