Porque La Desertificación Es Un Proceso Que Se Autoalimenta

La desertificación es un proceso que degrada las tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas, convirtiéndolas en desierto. Pero, ¿por qué se dice que es un proceso que se autoalimenta? Simplificándolo, significa que cada etapa de degradación empeora la siguiente, acelerando la desertificación.
El proceso comienza con la pérdida de vegetación. Por ejemplo, el sobrepastoreo en una zona árida elimina la cobertura vegetal. Sin plantas, el suelo queda expuesto.
Esta exposición lleva a la erosión del suelo. El viento y la lluvia arrastran la capa superior fértil, rica en nutrientes y materia orgánica. Imaginemos una región donde el pastoreo excesivo ha dejado el suelo desnudo. Las fuertes lluvias de una temporada arrastrarán la mayor parte de la tierra cultivable, dejando un suelo pobre.
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La pérdida de suelo fértil disminuye aún más la capacidad de recuperación de la vegetación. Las semillas encuentran dificultades para germinar y las pocas plantas que logran crecer son débiles. Un suelo empobrecido ya no puede soportar la vida vegetal con la misma eficacia, reforzando la falta de cobertura.

Esta reducción de la vegetación causa una mayor alteración del microclima. Las plantas ayudan a mantener la humedad del suelo y a regular la temperatura. Menos plantas significan menos sombra, mayor evaporación y, en consecuencia, menor humedad en el ambiente local. Esto crea condiciones más secas y hostiles, que dificultan aún más el crecimiento de las plantas, y el ciclo se repite.
Entender este ciclo de autoalimentación es crucial para desarrollar estrategias de gestión sostenible de la tierra. Por ejemplo, permite implementar prácticas de rotación de cultivos y pastoreo controlado, intentando romper el ciclo destructivo. También es importante para planificar la adaptación al cambio climático, ya que la desertificación exacerba sus efectos.
