El Noveno Mandamiento de la Ley de Dios nos dice: "No consentirás pensamientos ni deseos impuros." En esencia, nos pide controlar nuestros pensamientos y deseos relacionados con la sexualidad. No se trata solo de actos, sino también de la pureza interior.
Este mandamiento se centra en la pureza de corazón. No prohíbe sentir atracción o tener pensamientos sobre el sexo. Lo que condena es darles rienda suelta a pensamientos lascivos, lujuriosos o obsesivos que nos llevan a tratar a los demás como objetos de placer.
¿Qué significa "consentir"? Significa aceptar, complacerse y deleitarse en pensamientos impuros. Es la decisión voluntaria de recrearse en la lujuria. Por ejemplo, ver imágenes o videos con la intención de excitarse y usar a la persona representada como un objeto, o fantasear con tener relaciones sexuales fuera del matrimonio con deleite y sin rechazar ese pensamiento.
¿Qué son "pensamientos y deseos impuros"? Son aquellos que van en contra de la castidad. La castidad no es solo para solteros. Significa vivir la sexualidad de acuerdo a nuestro estado de vida. Para los casados, implica fidelidad y respeto mutuo. Para los solteros, significa abstinencia de relaciones sexuales.
Aquí hay algunos ejemplos para entenderlo mejor:
Puerta de Las Estrellas: El Gran Poder en los Mandamientos de la Ley de
Ejemplo 1: Ver una película romántica no es pecado. Pero, si al verla, sientes deseos lujuriosos y te complaces en ellos, entonces estás quebrantando el Noveno Mandamiento.
Ejemplo 2: Sentir atracción por alguien no es malo. Pero, si permites que esa atracción se convierta en una obsesión y te lleva a imaginar situaciones impuras con esa persona, estás pecando.
El noveno mandamiento de la ley de dios 》 - La Luz de la Religión
¿Cómo podemos cumplir este mandamiento?
* Oración: Pedir a Dios la gracia de tener un corazón puro.
* Control de los sentidos: Evitar situaciones y lugares que nos inciten a pensamientos impuros (por ejemplo, evitar contenido pornográfico).
* Sacramentos: La Confesión nos ayuda a limpiar nuestra alma del pecado. La Eucaristía nos fortalece para resistir la tentación.
* Virtud de la modestia: Vestir y comportarnos de manera que no provoquemos pensamientos impuros en los demás.
* Rectitud de intención: Buscar el bien en todo lo que hacemos y pensamos.
En resumen, el Noveno Mandamiento nos invita a cultivar la pureza de corazón, luchando contra los pensamientos y deseos impuros para amar a Dios y a nuestro prójimo con un amor verdadero y desinteresado. Es un camino de crecimiento espiritual que nos lleva a la santidad.